Entrevista al Lic. Pablo Mugüerza Pecker

ENTREVISTA A PABLO MUGÜERZA PECKER, CON MOTIVO DE LA PRÓXIMA EMISIÓN DEL CURSO DE TRADUCCIÓN MÉDICA (APLICADA A LA TRADUCCIÓN DE PROTOCOLOS DE ENSAYOS CLÍNICOS) DEL INGLÉS AL ESPAÑOL

Buenas tardes, Sr. Mugüerza. Por favor, cuéntenos cómo fueron sus inicios en el mundo de la traducción médica.

Con mucho gusto. Los idiomas me apasionan desde niño. Cuando entré en la facultad de medicina de la Universidad Complutense, con 18 años recién cumplidos, ya había terminado mis estudios de inglés y de francés en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid, y estaba estudiando alemán e italiano (además de la música; pero ese es otro cantar).

En cuarto año de medicina estuve en Londres y cayó en mis manos la versión reducida del Harrison, un clásico de la medicina interna que sigue siendo un referente en la carrera. Se me ocurrió escribir a la editorial McGraw-Hill, para ofrecerme a traducirlo. Me contestaron que no pensaban traducirlo, pero que buscaban traductores especializados. Empecé a traducir para ellos, con máquina de escribir, montañas de papel y servicios de mensajería.

En 1987 acabé mis estudios de medicina y pasé a servir durante un año en el ejército como soldado médico. Las largas guardias me proporcionaron mucho tiempo para traducir para McGraw. Sin darme tiempo a plantearme mi futuro como médico, me ofrecieron un contrato como traductor de plantilla, que acepté sin dudar.

¿Cómo era entonces el mundo de la traducción médica?

Era un mundo fabuloso, aunque careciéramos de los medios técnicos a los que luego hemos tenido acceso. Tuve la suerte de entrar a las órdenes de mi maestro Ángel Hernando, de quien aprendí tanto que jamás podré agradecérselo suficientemente. Para McGraw-Hill traducía entonces lo que se ha convertido en la élite de la traducción médica española hoy en día: además del citado Ángel Hernando, estaban José Tapia Granados, Ignacio Navascués, Laura Munoa, José Luis Agud, Juan Manuel Igea, Pedro López Onega, Pablo Sánchez Creus, María Jesús del Sol y muchas otras eminencias a quienes pido disculpas por no citarlos.

Las obras que traducíamos eran las que yo acababa de estudiar en la carrera: el Harrison de medicina interna, el Robbins de anatomía patológica, el Nelson de pediatría, la serie «clínicas de Norteamérica», los clásicos de enfermería de Roper…un lujo al alcance de pocos.

¿Cómo fue su evolución dentro de McGraw-Hill?

Al cabo de un par de años Ángel Hernando se marchó y me nombraron Director de Traducciones. Yo tenía 30 años y pasé a coordinar la traducción de todas las obras antedichas. Era un project manager cuando no había project managers. Al frente de un minúsculo equipo hacía presupuestos, buscaba traductores, preparaba los materiales, traducía, revisaba y aprendí todo el proceso que iba desde la recepción de las primeras galeradas del original (con su olor inconfundible) hasta el día, siempre feliz, en que me llegaba el primer ejemplar listo para vender.

¿Y cómo se hizo free-lance? ¿Cómo se especializó en protocolos?

En 1995 abandoné McGraw y me instalé por mi cuenta. Di algunos tumbos en diversas agencias y traduje para los principales laboratorios, que en aquella época contrataban directamente las traducciones (no a través de CRO, como se hace ahora). Esto me puso en contacto con los primeros protocolos, que entonces traducíamos a base de probar y equivocarnos (piénsese que internet todavía no había llegado a nuestras vidas).

Adquirí un compromiso con una de las mejores agencias de traducciones de España, Celersol (que sigue siendo puntera), y con esta carterita de clientes me fui haciendo un hueco en la profesión. Ellos me dieron mis primeros protocolos.

En 2008, una revista de traducción médica me propuso participar en la elaboración del que sería su mítico glosario de ensayos clínicos, con Verónica Saladrigas, Fernando Navarro, Laura Munoa y Álvaro Viilegas. Yo ya llevaba muchos años traduciendo protocolos e hice mi aportación desde esa especialidad.

En 2009 una asociación de traductores médicos me invitó a dar una charla sobre traducción de protocolos de ensayos clínicos. La charla fue un éxito y vi la oportunidad de especializarme aun más en este campo. Desde entonces hasta la actualidad no he parado de estudiar, de dar charlas y de publicar sobre la traducción de protocolos.

¿Por qué un curso en línea?

En abril de 2012 estuve en Argentina impartiendo sendos cursos en Córdoba y Rosario, que fueron éxito de asistencia (más de 200 personas en total) y de satisfacción de los asistentes. La directora del instituto San Bartolomé de Rosario, Verónica de la Encina, me propuso hacer un curso en línea para responder a la enorme demanda generada, que me llegaba y me llega por todas las vías de internet: correo, Facebook y Twitter. En mayo nos pusimos manos a la obra y el resultado debutará el próximo día 6 de agosto.

¿Qué van a encontrar los alumnos en este curso en línea?

Hemos preparado un curso muy práctico, en el que los alumnos hacen todos los días traducción tutelada de textos médicos, aprenden terminología y muchas otras cosas. Además en las semanas segunda y tercera del curso los alumnos tendrán que traducir un protocolo redactado especialmente para la ocasión, ampliamente comentado por mí y con un enorme respaldo de bibliografía, vídeos y otros medios de información. Dispondrán de un chat para consultas y tendrán una videoconferencia semanal conmigo para resolver dudas.

¿Cómo está en 2012 el mercado de la traducción de protocolos de ensayos clínicos?

En España notamos mucho la crisis; se han suspendido estudios y se están demorando traducciones hasta que el panorama se aclare. Pero en América es un mercado en ascenso que goza de muy buena salud. Además de haber escrito el único manual de traducción de este tipo de textos, solo nosotros (que sepamos) estamos ofreciendo en la actualidad un curso en línea de estas características, que cualquier traductor médico encontrará útil aunque no se dedique específicamente a los protocolos.

Sus charlas se caracterizan porque usted aborda también temas aparentemente muy alejados de la traducción médica, como la ópera y la literatura. ¿Habrá intervenciones de ese tipo en el curso en línea?

Apenas. Este curso está planteado como un enorme ejercicio de traducción médica tutelada. Aunque muchos conceptos están en el manual que he publicado sobre el tema, el curso en línea está poblado de ejemplos tomados de ensayos reales que el alumno irá descubriendo en los 20 días que dura, amén del protocolo exclusivo del estudio, en el que alumno se enfrentará a casi todos los problemas básicos de la traducción médica.

Pero espero volver pronto a la querida Argentina y a otros países de la zona para mantener el contacto con los alumnos y seguir compartiendo mi experiencia con ellos. Entonces sí habrá música, poesía y sueños.

Pues esperamos verlo pronto por aquí. Muchas gracias.

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